Cuando mi maestro de Educación Física y Artísticas de la secundaria me sugirió estudiar Ciencias y Técnicas de la Comunicación por las habilidades comunicativas que identificaba en mí, seguramente no se imaginó que, aún tomando en cuenta sus recomendaciones, terminaría realizando las mismas actividades que él, nadamás que en otra área del conocimiento.
En realidad llegué a ser docente porque entrar al sector educativo fue la primera oportunidad de incorporarme al sector laboral. Primero estuve en un CBTis, durante dos años realizando promoción de la institución, posteriormente me fui a INEA para realizar Relaciones Públicas y Promoción de la Institución, (todo ello en el estado de Morelos).
Por cuestiones personales regresé a Veracruz, pero la única oportunidad de trabajar que se me presentó en esos momentos fue colaborar con un Diputado Local, de ese entonces. Sin embargo, a mí me gustaba más estar en el sector educativo y decidí solicitar trabajo administrativo en Conalep Plantel Veracruz I, después de estar dos años con el diputado. En Conalep me aceptaron, pero me dijeron que sólo había oportunidad de entrar como docente, dando clases de Taller de Lectura y Redacción (los administrativos son de plaza y los docentes no, por ello la facilidad para entrar como docente).
¡Qué bueno! Ahí encontré mi verdadera vocación. La inicié a los 32 años. Con qué gusto compartía con mis alumnos lo que me bebía de libros. Ahí descubrí lo que es realizar una actividad no sólo con responsabilidad, sino con amor y compromiso.
En la Educación Media Superior se llega a ser un orientador, un padre, un instructor para los jóvenes. Dar un consejo, una llamada de atención cuando es necesario, ayudar a comprender lo que se dificulta, hacer sentir que uno está interesado por su futuro, es parte del acontecer diario. Y que satisfacción encontrarse con profesionales que fueron alumnos de uno y le recuerdan con cariño; o de otros que se han convertido en colegas porque han abrazado la misma profesión.
Si tengo que hablar de insatisfacciones, también las conozco. Las enfrento con mayor intensidad en la actualidad. Estoy consciente que vivo dentro de una sociedad en la que los jóvenes están bombardeados por distractores de diversa índole, y pareciera que les interesa menos aprender. Aunque sé que por ello mi labor debe ser más titánica y motivadora par mostrar la utilidad de mi asignatura en su formación profesional de manera inmediata y mediata.
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ResponderEliminar¡Hola! Hesneida:
ResponderEliminarMe gustó mucho la entrada a su blog, pues me recordó una frase de José Martí que dice: "A los hijosa hay que darles raíces y darles alas". También creo que a través de todo su escrito ha plasmado la intensionalidad de todas las facetas que debe cubrir un verdadero maestro. La última parte, donde expresa la labor titánica que debe desarrollar un docente, representa el verdadero compromiso con el reto que cada uno de nosotros aceptó sacar adelante.
Saludos cordiales:
Rosalinda Haro R.